En los primeros años de edad del ser humano, es cuando está más
susceptible a que ciertas y determinadas experiencias lo marquen, bien
de forma positiva o negativamente, como es bien sabido hay sucesos,
experiencias, momentos fugaces, que por su extraordinariedad se fijan en
la mente del ser humano (será porque siendo uno tan pequeño, todo le
parece grande y la mayoría de las cosas son desconocidas).
En
el marco de esta reflexión, me transporto al año 1979, tendría yo un
poco más de 10 años, cuando estudiando en la escuela primaria de mi
localidad, un compañero de clase me invitó a su casa a estudiar
(básicamente a jugar y echar bromas), resultando que casualmente su tío
era técnico en reparación de equipos electrónicos, fascinados entrábamos
al taller a curiosear entre tantos componentes y equipos desarmados,
que a los ojos de dos niños resultaban una suerte de entrañables
"cositas", que por alguna causa desconocida para nosotros se combinaban
para hacer algo, sonar, producir imágenes, etc...
En
una de esas visitas, en la obligatorio transitar por el taller del tío,
mi amigo me mostró un radio, que permitía escuchar a gente que hablaba
entre sí cual suerte de teléfono y que ocasionalmente cuando él se
atrevía a apretar el botón del micrófono le escuchaban y podía
participar de una conversación con alguna otra persona, recuerdo que tal
era la familiaridad con la que hablaban algunas veces, que en más de
una ocasión yo le preguntaba a mi amigo con quien estaba hablando (que
si le conocía personalmente), y llanamente me decía que no sabía, que
nunca había visto a esa persona, pero que era su amigo porque
frecuentemente hablaban. Desde ese momento comenzó a carcomerme, una
sana curiosidad e interés por aquel radio, por aquella práctica de
hablar a la distancia con otras gentes que obviamente no había visto
antes y que seguramente jamás conocería personalmente, no obstante
resultaba difícil para mí la idea de tener el aparataje que en casa de
mi amiguito había ya que se trataba del radio, un cable diferente al que
estaba acostumbrado a ver (tanto al de la antena del televisor de la
casa, como al de los aparatos eléctricos), una antena (diferente
también), una "fuente de poder) cosa nueva para mi (tenía yo 10 años
para esa época), en fin... todo un inalcanzable en aquel momento, sin
embargo, al cabo de unos años ya mi amigo no estaba tan entusiasmado con
aquel aparato y yo (con la confianza de algunos años), me atreví a
pedirle el aparato prestado, por supuesto, me dijo que sí, sin embargo
él me recordó que aquel equipo no era suyo sino de su tío, que haría lo
posible, cada poco tiempo yo le recordaba el préstamo, pero la respuesta
siempre era la misma negativa, así pasó el tiempo hasta que salimos del
bachillerato (los estudios de secundaria) y hasta ese momento no había
tenido la posibilidad de tener lo que ya para ese entonces conocía por
nombre y apellido, un Radio Transmisor de Citizen Band, sin embargo
siempre buscaba la oportunidad de estar en contacto con amigos y
personas conocidas que tenían alguno de estos equipos, estamos hablando
del año 1987, de más esta decirles que para la época, la posibilidad
económica familiar de adquirir un radio de este tipo (para mi puro
disfrute), no era una alternativa, yo nací y me crié en una familia de
muy escasos recursos económicos, aquel equipo era un
General Electric 3-5804F.
Al
salir de la secundaria como dibujante técnico, tuve la oportunidad de
comenzar a trabajar, eso me dio la oportunidad de poder costearme mis
necesidades más elementales en principio y luego pude ir adquiriendo
algunas otras cosas (por supuesto el radio fue una de ellas), recuerdo
que al poco tiempo compre mis primeros radios que eran aún de CB en
aquel entonces tuve dos General Electric, uno el 3-5825A y el otro un
3-5825B. Esto por un tiempo largo, resulto ser suficiente pero en algún
momento, escuche hablar de que eso realmente no era radioafición... que
había algo mucho mejor, más organizado, a nivel mundial, que era algo
así como las ligas mayores, fue entonces cuando comencé a investigar, a
documentarme (muy precariamente por cierto, ya que no había disponible
mucha información), y me dí cuenta de que habían clubes u organizaciones
que agrupaban a personas con interés o gusto por la Radio, supe que en
mi ciudad habían dos (2) organizaciones, una el Radio Club Venezolano
Casa Regional Maracaibo y la otra la Asociación de Radioaficionados de
Venezuela Seccional "Rafael Urdaneta", me acerque hasta la primera y su
"presidente" me informo que ciertamente había que hacer un curso para
poder ser radioaficionado, me pareció bien, me pidió mi número
telefónico y me dijo que él me llamaría para cuando fuese a iniciar el
curso, eso fue en el año 1995, cada cierto tiempo yo llamaba para tener
información pero siempre había un "Aún NO... yo te aviso", en el año
1997, me cansé de esperar y me dirigí a la otra institución la "ARV",
para ser sincero y como dicen por allí, la primera impresión es la que
cuenta y esa primera impresión fue FATAL, lo primero que vi al entrar al
sitio fue una rueda pero no de radio operadores conversando, sino una
rueda de personas cada uno con una beer en la mano casi al punto de la
ebriedad, el futuro para mi curso no era nada prometedor, me fui de allí
con la esperanza de que eso cambiara, pero el cambio tardo muchoooo...,
bastante, algo así como casi seis (6) años y no fue tan radical, el
problema es que para ese entonces existía (me imagino que por
conveniencia), la creencia de que el club de radio era el sitio de la
parranda familiar y de amigos de fin de semana en donde el licor era un
invitado obligatorio.
Pasados esos seis años
aproximadamente y ante la inexistencia de otra posibilidad cercana, dado
que el RCV local estaba virtualmente muerto, con la anuencia de la sede
nacional, volví a la ARV y ciertamente como ya explique habían soplado
ciertos vientos de cambio (se habían maquillado las viejas costumbres),
no obstante me auto-convencí de que la formación real en esta área la
obtendría ya para estas fechas, de la mano de nuestro amigo google, y
por supuesto con la ayuda de la gran cantidad de radioaficionados que
hacen vida en la Web, (recuerden que ya hablamos del año 2003
aproximadamente) y con esta convicción, decidido a tomar lo bueno e
ignorar lo malo me dispuse a inscribirme en el curso que la ARV local
dictaba, no sin antes ser obligado a inscribirme como "miembro" en esta
institución, como requisito indispensable para acceder al curso, pues
bien acto seguido me inscribí y al cabo de unos 6 meses completé el
curso y un viernes nos informaron que ese fin de semana presurosamente
se iba a presentar el examen de acreditación en otro estado cercano y
que debíamos trasladarnos hasta allá para presentarlo, así fue.
Posteriormente
a eso, mi relación con esta institución ha sido un poco tímida y
distante, ya que para mí (y una gran cantidad de colegas), el club más
que un sitio de fiesta dominguera para principalmente beber y comer,
debería ser el sitio de la experimentación, de la tertulia y formación
seria en cuestiones del Hobby, lamentablemente los directivos y la
cúpula de socios activos no piensan igual (ha e ser por ello que hay tan
pocos miembros activos) y de la otra institución ni hablar, solo para
ilustrar la situación de esta (RCV casa Regional Maracaibo), hace más...
mucho más de 10 años que no se dicta un curso de formación de
Radioaficionados, esto con la anuencia de la Sede Nacional (parece
inconcebible verdad).
Por otra parte también es justo
decir que los tramites gubernamentales para obtener la habilitación (de
esto se encarga CONATEL), fueron en su momento expeditos, aunque no
recibí en físico el documento de habilitación se hizo público y notoria
la misma a través del sitio Web de esta comisión.
En
fin con esto último quiero evidenciar que aún en contra de las
dificultades el interés y amor por este hobby nunca ha decaído (al
igual que muchos colegas locales), por el contrario ha ido creciendo
cada día más al punto de ver con dolor lo desasistido que en materia de
instituciones de Radioaficionados estamos de este lado del puente (en
Maracaibo).
Hoy por hoy al año 2009, tengo algunos
equipos más he ganado algunos reconocimientos en el Hobby y por sobre
todo lo he disfrutado bastante, han sido más las satisfacciones que los
sinsabores, ¡afortunadamente! y lo único que puedo decir es que cuando
amamos y queremos algo no importa cuantas piedras o baches encontremos
en el camino para alcanzarlas, siempre valdrá la pena esforzarse y
obtenerlas porque al final el regocijo será superior al 1000 por 1.
Gilberto A. Sánchez B.
YY1SBG.